Hoy, el narcotráfico en territorios latinoamericanos como Colombia, Brasil, Honduras y México, entre otros, ha alcanzado dificultades aún mayores, combinado con la acumulación de riqueza, el aumento del consumo y el surgimiento de la violencia. Sin embargo, sin duda, México es el territorio más afectado por el incremento de la violencia desatada por empresas comerciales involucradas en el narcotráfico.
Una de las paradojas de este flagelo es que el líder del enfrentamiento al crimen organizado en el régimen del expresidente Felipe Calderón (2006-2012) fuera un colaborador del llamado cártel de Sinaloa, comandado por el tristemente desprestigiado Joaquín Guzmán Loera, mejor conocido como "El Chapo" Guzmán.
El ingeniero Genaro García Luna en el gabinete de Calderón Hinojosa fue el delegado para la estabilidad de su régimen. El exdelegado para la estabilidad en México fue acusado formalmente por el fiscal federal Richard Donoghue y arrestado en Dallas, Texas, en el último mes de 2019. Fiscal que logró asegurar que “García Luna es acusado de conceder millones de dólares en sobornos a “El Chapo” Guzmán Loera, jefe del cártel de Sinaloa, ya que controlaba a la policía federal mexicana y de velar por la estabilidad pública en México era el responsable causando daños devastadores en los EE. UU. y México".
En tanto que con Calderón Hinojosa, García Luna fungió como Secretario de Seguridad Pública, incluso el vínculo de carácter estable de Calderón con el jefe del narcotráfico es confirmado por uno de los actores más importantes de esta lucrativa economía clandestina y una mirada a la Administración para el Control de Drogas (Édgar Valdez Villarreal, alias "La Barbie"), quien llega para criticar en carta dirigida al diario Reforma, “Mi detención es producto de la persecución política de C. Felipe Calderón Hinojosa, quien inició un hostigamiento en mi contra porque el firmante se negó a ser parte del consenso que el señor Calderón Hinojosa quería tener con todos los grupos delictivos organizados.
Habría que recordar que el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa, desató la llamada “guerra contra el narcotráfico” en 2006. Clima y período de abuso extremo que ha causado más de 276,000 asesinatos en el panorama de la vida social mexicana durante catorce años, parte importante del crimen estructurado según fuentes oficiales (El Mundial, 21/01/2020). Así, en este escenario, se vive un ambiente reiterado y cotidiano de maltrato delictivo en México. En otras palabras, es un panorama de flagrantes abusos que el régimen progresista del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) heredó como legado de los gobiernos neoliberales. Al mismo tiempo, debilitaron la composición del Estado y dejaron a la mayor parte de la población vulnerable a esta ola de abusos. Más recientemente, otro ejemplo de abuso extremo fue el intento de asesinato del jefe de policía de la Ciudad de México, Omar Hamid García Harfuch, presuntamente perpetrado por el llamado Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) el pasado viernes junio de enero de 2020. Además de la violencia desatada el domingo 28 y lunes 29 en el estado de Chihuahua luego de que 14 personas fueran asesinadas producto de enfrentamientos entre equipos sicarios antagónicos, 'Gente Nueva' del Cártel de Sinaloa y 'La Línea', en Servicios del Cártel de Juárez.


Estructuras del crimen organizado, brindando apoyo y continuidad a sus ramas y conexiones de su poder económico y la implementación del uso de la violencia como cohesión de un grupo social. Así, en sus estructuras organizativas se ha reclutado una fuerza humana con recursos provenientes de sectores marginados, a los que se les ofrece una movilidad social instantánea y ultrarrápida a través del uso de la violencia criminal. Si se quiere, los activos del narcotráfico de México nos muestran que son el motor del problema militar creado por su enorme poder económico. Podemos concluir que este fenómeno del crimen organizado en México y en los países de América Latina donde se ha desarrollado, como Colombia, Honduras y Brasil, se nos presenta ante todo como lo indicamos en nuestro libro ("Narcotráfico en América Latina, México, Siglo XXI, 2008, p. 231), que en esencia es: “El crimen organizado involucrado en el narcotráfico no pretende buscar la guerra, quiere y busca aprovechar la oportunidad que le brinda el mercado capitalista para incrementar sus ganancias, debiendo ocuparse de satisfacer el gusto y la demanda de los consumidores de los Estados Unidos y del Primer Mundo, usuarios que viven en completa decadencia producto del deterioro del sistema económico, médico y educativo del imperialismo hegemónico. comienzo del nuevo milenio.
Grupo:2204
Alfaro Cruz jose daniel
Erick Arturo Noh Dzib
Muy buen blog, gracias
ResponderBorrarExcelente trabajo!!
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ResponderBorrarUn tema muy controversial pero interesante!
ResponderBorrarExcelente artículo
ResponderBorrarEs un tema muy polémico y de mi parte se debe de hablar este tema en general
ResponderBorrarMuy bueno excelente trabajo
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